Hoy fue uno de esos típicos días en los que no esperabas una lluvia al salir del colegio, y menos que te acompañe en mi camino de ida y regreso a la facultad.Uno cuando piensa en lluvia, se hace la imagen gráfica de: nubes soltando agua desde arriba hacia abajo. Para las mujeres no implica solo aguita, implica: llevar paraguas, no arruinarse el pelo y por sobre todas las cosas: evitar accidentes.
Una persona como yo es propensa a los accidentes, generalemente me suelen pasar todas. Como iba relatando, hoy fue un día de lluvia, salí obviamente sin paraguas de casa, me salvo mi vieja que me la cruce y me cedió su artefacto repelente de agua en el pelo y emprendí mi viaje junto a mi amiga a la facultad...
Accidente uno: el viento te dobla el paraguas, y no solo te mojas sino quedas como una infeliz que no sabe usar un paraguas, sin contar que llevábamos cosas e íbamos comiendo y caminando (para los que dicen que las mujeres no pueden hacer todo junto, ahí tenés) de ahí surge la acotación "Parecemos tres viejitas... vos, yo y el paraguas" quiero decir que no le encontré del todo el sentido, pero meritaba reírse de la situación para calmar los humores.
Accidente dos: obviamente, el agua no solo es enemiga del aceite sino de nuestro pelo "Ni diez alisados pueden solucionar esto" y bien dicho, hay veces que 400 pesos no lo valen... chicas, el rulo siempre vuelve. Y que encima un pesado venga y te diga "te quedan lindos los rulitos eh", te hace poner en un estado mas violento.
Accidente tres: vas caminando tranquilamente, con cuidado de no pasar por debajo de desagües de balcones, ni pisar baldosas flojas, ni resbalarte, ni tropezarte (cornuda!)... y de repente te encontrás rodeada de agua: la vereda inundada, el cordón inundado... no te queda otra que saltar, pero ¿DONDE?, ahí es donde te mandas tu mejor salto a lo danza clásica y cruzas el otro lado (sin mojarte los zapatos)
Accidente cuatro: no podes correr la misma suerte dos veces... llegando a la avenida decidimos ir por el camino que menos agua tenia, pasa un auto en rojo y mi mejor grito de locura "ESTA EN ROJO, EHHH", llegamos a la otra esquina evitando charcos gigantes y mi afortunada persona pone el pie en un pozo de agua: al diablo con la suerte, cruzamos y nos encontramos en la costa atlántica: toda la vereda inundada que se debe a el mal funcionamiento de las alcantarillas. hoy debo decir que vi flotar una papa en el agua que termino en la boca de tormenta "asi seguro que se tapa todo, la culpa es de la papa"
Finalmente vino el colectivo, luego de cuatro autos que pasaron sobre el supercharco a toda velocidad, produciendo un tsunami en el medio de Av Illia en San Justo.
Conclusión: un día lluvia es como otro día del período menstrual: te supone mojarte, ponerte histérica y hasta en casos extremos violenta. Sin olvidar de las secuelas que no son granitos pero si un lindo resfrío en visperas de fin de semana.
Conclusión: un día lluvia es como otro día del período menstrual: te supone mojarte, ponerte histérica y hasta en casos extremos violenta. Sin olvidar de las secuelas que no son granitos pero si un lindo resfrío en visperas de fin de semana.
Hola Julie!!! Muy bueno...!..para empezar, yo no tengo sindrome de "inmadurez" comodice tu perfil, Je.. pero quisiera conocerte... mi msn es Soe.J@hotmail.com, me agregarás???..
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